¡Ja soc aquí!
Bajo del avión,
todavía medio grogui y tras esperar casi media hora a que aparezcan
mis maletas, salgo a la terminal, atento a la posible presencia de
Linda Irene. Hay una chica que se parece bastante a su foto y que
sostiene un cartel que reza “Jorge García”. Confiando en ser yo,
me acerco a ella y digo: “Linda?”. Pues vaya, resulta que sí es
ella y yo soy Jorge García no sólo para ella, sino también para la
universidad. Y la residencia. Y a saber quién más. Lo siento papá,
no es que haya renegado de ti, no es culpa mía, yo no quería, es
que en estos sitios tan raros dónde la mayoría de la gente tiene
nombres compuestos interpretan que Alarcón es mi segundo nombre.
Culpa vuestra por ponerme sólo un nombre.
Aclarada ligeramente mi genealogía, me
acompaña a mi residencia, y disfruto por vez primera lo complejo que
resulta enterarse de cómo van las cosas aquí. Al menos para un
español que debía parecer un ciervo que se acaba de encontrar unas
luces en toda la jeta. Durante el trayecto de poco más de una hora
hablamos de los juegos olímpicos, fútbol, baloncesto, trabajo,
salario, familia… ¿trabajo y salario, preguntáis? Bueno, Linda se
quejaba (con razón) de que pagan muchos impuestos (claro que quizá
por eso tienen tantas cosas cubiertas como, qué sé yo, la
universidad es pública y gratuita. Igualico igualico que en Spain).
Y sí, con su curro de camarera a tiempo parcial (creo que me dijo
que curraba unas 100 horas al mes, es decir, 5 horas al día) le
quedaban algo más de 2000€ limpios de impuestos. Igualico
igualico. También rajaba un poco de que el alquiler de su
apartamento era caro. No sé, unos 900€ al mes por un apartamento
normalico de una sola persona es caro, pero barato si comparamos con
lo que cobra. En fin, paro ya, que me cabreo más (o acelero los
trámites para conseguir la doble nacionalidad)
Llegamos a la residencia (sólo nos
perdimos una vez, yay!), dejamos las cosas en mi habitación,
charlamos un poco más de la universidad (que corporativa la chica) y
lo que viene en el Welcome Package y me deja para que me organice un
poco, y que estaremos en contacto.
Son ya casi las 17 (hora de cenar
aquí), y lo último que me pasa por la cabeza es intentar cenar.
Media horita de deshacer maletas y dejarlo todo ordenado (¡te quiero
mamá!), casi una hora leyendo todo lo que había en el Welcome
Package (te dan una tarjeta con USB con tropocientos words y pdf’s
con publicidad de Dinamarca, mapas, guías, cosas de trámites para
conseguir permiso de residencia que se contradicen con algunos otros
documentos que te dan…esto va a ser divertido) y, una cosa que creo
que compensa a las demás.
Ya os comenté que el CPR hace falta
hasta para hacerse una tarjeta prepago. ¿Siempre? ¡NO! La
Metropolitan tiene un convenio con Lebara y te dan una tarjeta SIM
con 10Kr que no necesita CPR. Por internet (el día que lo tenga)
puedo darme de alta con Lebara de verdad de la buena, y viendo la
chuleta de tarifas del convenio seguramente me la haga, al menos
hasta que consiga el CPR (y, seguramente, después también)
Bueno, dan las 19 y ya va picando el
gusanillo. Decido dar un paseo por la zona a ver si encuentro algún
supermercado (en la entrada de la residencia hay un cartel de un SPAR
(El Árbol), pero todavía pasará tiempo hasta que encuentre el
dichoso SPAR), conocer la zona,…
Tras una hora de paseo y cero SPAR (y
cualquier otra cosa que no sean casitas de periferia de película
americana y mucha, mucha vegetación), acabo encontrando un
mini-centro comercial a 10 minutillos de la residencia. Digo mini,
porque lo único que he visto ahí es un Netto (supermercado
ultra-barato donde hay poca cosa), un restaurante italiano y un Fakta
(supermercado ligeramente menos barato que el Netto, pero con
muchísima más variedad)
En el parking del centro comercial me
encuentro una imagen curiosa…
![]() |
| Aparque su perro aquí |
Entro al Netto y cotilleo un poco.
Decido que, hasta que tome posesión mañana de mi mueble de la
cocina y de mi estante de la nevera mejor llevar lo justo y
necesario. Así pues, marujeando por el Netto veo veo… uvas verdes
de ¡MURCIA! A su lado hay uvas tintas de un lugar de Dinamarca de
cuyo nombre no quiero acordarme pero que, francamente, tenían mejor
pinta y costaban más o menos la mitad, así que a la saca.
Cotilleando un poco más encontré lo que temía no encontrar, lo que
haría que abandonase las ensaladas y prácticamente cualquier cosa
que requiriera de aliño. Oh, sí, alabado sea el aceite de oliva
virgen extra español, aunque te claven casi 8€ por 1l. Ya sólo
queda encontrar aceite de cocinar un día de estos y seré feliz.
Vuelta a mi habitación con mis uvas y
mi aceite, más feliz que una perdiz, pensando que debía ser el
capullo con la sonrisa más grande en la cara de toda la residencia.
Escuchando música en el Netbook, tomándome con calma unas uvas
ricas ricas, releyendo con calma algunos de los pdf’s que me habían
pasado…y durante cerca de media hora debió de ser cierto, pero
entonces una pareja en una habitación contigua decidió que ellos
iban a acabar más contentos que yo.
Pues nada, tras 20 minutos se acaba la
música ajena y decido que ya va siendo hora de dormir, y que mañana
será otro día.
Pd: Os dejo el vídeo de una canción de Dr Horrible´s Sing-Along Blog, un corto-musical que me metí ayer en el IPod y llevo escuchando todo el día =)

Tras esta interesante lectura:
ResponderEliminar1. Me das mucha envidia
2. Me voy a ir de camarera a tiempo parcial a Dinamarca para pagarme la hipoteca en España
Kisses!